Sin palabras

El término sin palabras hace referencia, la mayoría de las veces, a lo que se conoce como comunicación no verbal. Como su nombre lo indica, este tipo de comunicación carece de palabras o de la expresión y articulación de sonidos o fonemas lingüísticos. Por lo tanto, la comunicación no verbal se basa en signos, indicios, señas, gestos, movimientos corporales, contacto visual e incluso la vestimenta. De esta manera, la expresión o comunicación sin palabras aporta información que nos ayuda a conocer el estado de ánimo, las intenciones o los objetivos de una persona independientemente de lo que diga o exprese lingüísticamente. Sin embargo, el análisis de este tipo de expresión es mucho más difícil de hacer dado a que se basa frecuentemente en principios culturales.

Algunos ejemplos de este tipo de expresión pueden ser el signo de amor y paz que se hace con los dedos índice y anular; la expresión de aprobación con el pulgar hacia arriba y los demás dedos cerrados como en puño; expresar la negatividad moviendo la cabeza de izquierda a derecha o, por el contrario, la aprobación a través de un movimiento vertical de la misma. Asimismo, podemos mencionar las repuestas del cuerpo cuando se arroja un objeto o cuando se le levantan los hombros en señal de desconocimiento.

Además, en lenguaje figurado, usamos la expresión “sin palabras”, cuando un hecho o suceso nos deja admirados, extrañados o sorprendidos y del que no atinamos a hacer un comentario o dar alguna respuesta. También lo usamos cuando exponemos una queja u opinión que vence el argumento de otra persona. Otro contexto es cuando hay una situación tan incongruente o tan evidente, que sobre hacer algún comentario.

Ejemplos de uso de la frase “sin palabras”:

Y después de que se enteró del accidente, se quedó sin palabras.

Estaba tan emocionado cuando hizo la reparación, que una vez que comenzó a funcionar, se quedó sin palabras.

Después de tanto alegar, cuando le pusieron los puntos en claro, se quedó sin palabras.

Y cuando ella entró por la puerta y la vio a los ojos, le dijo todo sin palabras.

Mamá llegó a la casa y cuando entró, supo todo sin palabras.

Sin palabras que decir, agitó la mano y se fue.

Y cuando subió al escenario, se quedó sin palabras.

Cuando salimos de la escuela, nos dijimos todo sin palabras.

Entendimos todo lo que discutían con la mirada, sin palabras.

Es un juego sin palabras, sólo con gestos y ademanes.